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Mostrando entradas de junio, 2015

Escribiéndole a tú recuerdo...

 Y si, muy tuyo. Aquí estoy, una vez más, con  ganas de escribir, con pensamientos embolatados y mis sentimientos revueltos. Hace tiempo pensaba en cómo escribirte, en cómo decirte que aún dentro de mí viven y mueren mariposas, que solo tu puedes provocar. Recordé que quería escribir sobre tu voz, tu aroma, de tu nobleza y sobre tus manos. Quería escribir sobre ti, sobre tu recuerdo. Como todos los días, como siempre.  Recuerdo todas y cada una de tus cicatrices, tus besos, aunque nunca fueron míos, tus caricias tan llenas de ti, llenas de amor… Recuerdo antes de dormir tus labios, rojos pasión esa pasión que le pones al don que tienes… Cierro mis ojos y recuerdo que, era yo quien te besaba en las noches, en los días de semana, con muchas ganas, con la sonrisa, con ganas de quererte hasta la mañana y la esperanza de que esta nunca llegara. Recuerdo que ya no quiero recordarte y que, por mucho que escriba tú ya no vas a volver.

AQUÍ ENTRE NOS…

Intento escribir a cerca de ti, de la corta historia que viví y que aún no concibo terminar, ni quiero hacerlo. Llegaste cuando necesitaba que a mi existencia se le diera un giro de 180 grados, de esos inesperados que da la vida y que toman el camino aparentemente correcto. Cuando el yoga corría cada día mejor entre mi cuarto y yo. Cuando en aquel diciembre, sin pensarlo, se me iluminó la vida. Me vestí de azul, para abrir ese camino que aunque luz me daría, de la oscuridad no me sacaría. Tú, negro como la noche, con una botella mágica para empezar… y entonces, en ese momento solo fuimos tres. Las horas a tu lado nunca fueron eternas, se iban entre suspiro y suspiro, entre palabras, sonrisas… y amigos. Así pasaban los días y crecía la alegría cada vez que me llamabas o escribías. Una alegría que solo venia de ti, por mí, por los dos.