Entradas

Mostrando entradas de 2015

De extraña Manera.

Cuando creo estar preparada para el adiós, llegas nuevamente y me das la bienvenida. Cuando ya creo estar tranquila con tus recuerdos, llegas a darle un vuelco  a mi vida. Entonces,  me ves y te veo. Me miras y te miro.  Me miras con tus ojos llenos de pasión, yo que te miro con ojos asustados, como si fuese a caer en un abismo. Me sonríes y sonrío. Entonces ese es mi lugar favorito. Me cantas y solo sigo la melodía de tu voz. Me besas y suspiro. Entonces, si me besas, respiro. Me escribes y me desarmas las manos, la piel, el corazón… me convierto en una página en blanco, donde solo te dibujo a ti. Me tocas, me tocas y soy feliz. Que me tocas con abrazos grandes, con tus manos pequeñas, con tus miedos y tus penas. Me amas, y te amo. Me amas con silencio fuerte, gritando tu amor en letras silentes. Y yo que te amo a aullidos de lobos, mordiendo la almohada y agarrando tus dedos. Cuando creo estar preparada para el adiós, nos amamos de extraña mane...

Inevitablemente Necesario...

Inevitablemente Necesario Te convertiste en mi estro, en mi necesidad. Eres eso que yo no estaba buscando, pero justamente lo que quería encontrar. Siempre he pensado que el amor no tiene necesidades, ni medidas, no tiene límites, ni tiene tallas, pero ahí estabas tú, desafiando mis límites, desafiando mis medidas y cómo lo disfrutaba. Empecé a necesitar sin medidas nuestro amor por el tamaño de las locuras, por la talla de tus abrazos, porque no había límite de tiempo en cada cosa que por pequeña que fuera, me hacía sentir grande. Eres inevitable… cómo levantarme a bailar mi canción favorita o cantarla. Inevitable cómo tu risa, cómo tu voz de recién levantado, cómo aquel primer beso en tu auto, como nuestra primera salida. Inevitable cómo las ganas de verte; cómo tropezarme, caerme y levantarme… Tan necesario cómo el deseo, cómo imaginarte acostado en mi cama, tus dedos recorriendo mi espalda…  Necesariamente inevitable, cómo la sonrisa que adornaba mi cara cuando nos...

PERVERSION

PERVERSIÓN , mi palabra favorita, SI, así como lo lees. Un día leí que la perversión era una mujer. Pensé en cada una de mis perversiones, porque sí, tengo MUCHAS. Pero hoy comprobé que mi perversión es un hombre, el más delicioso y oscuro con el que me he tropezado. Perdida de mi misma, llena de dudas, con temor a amar, a entregarme y a sentir…  En ese camino vi una pequeña luz, eras tú inevitable, astuto y hostil. Mi adicción, el hueco donde muero y empiezo a existir. Tu perversión es el complemento de la mía, son nuestros demonios, esos que van a donde vayamos. De ellos no podremos escapar nunca, NUNCA. Por lo tanto, nos volvemos infinitos, llenos de algo que no tiene, ni tendrá, explicación. Me posees, me habitas y te habito… Cuando dejamos de sumarle importancia y nos entregamos, sin crear resistencia, llenándome de ti y comenzando a nacer del todo. Y la consecuencia del todo es la inmensidad misma.  Cuando tu perversión y la mía se juntan, sucede un herm...

Escribiéndole a tú recuerdo...

 Y si, muy tuyo. Aquí estoy, una vez más, con  ganas de escribir, con pensamientos embolatados y mis sentimientos revueltos. Hace tiempo pensaba en cómo escribirte, en cómo decirte que aún dentro de mí viven y mueren mariposas, que solo tu puedes provocar. Recordé que quería escribir sobre tu voz, tu aroma, de tu nobleza y sobre tus manos. Quería escribir sobre ti, sobre tu recuerdo. Como todos los días, como siempre.  Recuerdo todas y cada una de tus cicatrices, tus besos, aunque nunca fueron míos, tus caricias tan llenas de ti, llenas de amor… Recuerdo antes de dormir tus labios, rojos pasión esa pasión que le pones al don que tienes… Cierro mis ojos y recuerdo que, era yo quien te besaba en las noches, en los días de semana, con muchas ganas, con la sonrisa, con ganas de quererte hasta la mañana y la esperanza de que esta nunca llegara. Recuerdo que ya no quiero recordarte y que, por mucho que escriba tú ya no vas a volver.

AQUÍ ENTRE NOS…

Intento escribir a cerca de ti, de la corta historia que viví y que aún no concibo terminar, ni quiero hacerlo. Llegaste cuando necesitaba que a mi existencia se le diera un giro de 180 grados, de esos inesperados que da la vida y que toman el camino aparentemente correcto. Cuando el yoga corría cada día mejor entre mi cuarto y yo. Cuando en aquel diciembre, sin pensarlo, se me iluminó la vida. Me vestí de azul, para abrir ese camino que aunque luz me daría, de la oscuridad no me sacaría. Tú, negro como la noche, con una botella mágica para empezar… y entonces, en ese momento solo fuimos tres. Las horas a tu lado nunca fueron eternas, se iban entre suspiro y suspiro, entre palabras, sonrisas… y amigos. Así pasaban los días y crecía la alegría cada vez que me llamabas o escribías. Una alegría que solo venia de ti, por mí, por los dos. 

Tu Carta, mi alma.

Después de meditarlo un largo tiempo, decidí publicar esta carta.  Nació en medio de la impotencia y lagrimas de un amor a medias... Aquí va, ojala la leas. Y sí, es para ti. Tú carta, mi alma.                                                               21/ 10/ 13 Mi amor...  Sé que probablemente  esta carta  nunca llegue a tus manos , o tal vez sí; así sea  para tirar al vi ento mis palabras o quemar   mis sentimient o s .  Sin  tantos  aspavientos, quiero contarte que, d esde  el primer momento en  que cruzamos  miradas,  quedé perdidamente enamorada de tus ojos, esos ojos negros, negros y grandes que me mostraron una manera diferente de reír y a unque  tú no lo sepas  en ellos me perdí. Amaba las noches, porque eran nues...

A lo Julieta

Hoy la inspiración es quien guía mis manos,  pensamientos y por qué no, también a mi corazón. Se me pasa el tiempo entre pensamiento y pensamiento. Se desborda desde lo profundo de mis recuerdos; tu sonrisa, tus manos y cada palabra que deliciosamente salía de tus labios. Esas palabras que aún truenan en mi mente con tu voz dulce como un veneno, el más dulce que jamás haya probado. El veneno que más temprano que tarde me causó la muerte. Una muerte exquisitamente dolorosa y que poco a poco acabó con mis ganas de vivir.  Las ganas de vivir que me devolviste y que  egoístamente  me arrebataste. Ya no sé por qué escribo ni para quien; pero siento que es la única forma de curarme el alma,  de encontrar la paz que solo me dan las letras, estas que brotan desde mi infierno, hasta mi cielo. Porque creo que lo que se escribe con el alma,  jamás se borra.