PERVERSION
PERVERSIÓN, mi palabra
favorita, SI, así como lo lees.
Un día leí que la perversión
era una mujer. Pensé en cada una de mis perversiones, porque sí, tengo MUCHAS.
Pero hoy comprobé que mi perversión es un hombre, el más delicioso y oscuro con
el que me he tropezado.
Perdida de mi misma, llena
de dudas, con temor a amar, a entregarme y a sentir…
En ese camino vi una
pequeña luz, eras tú inevitable, astuto y hostil. Mi adicción, el hueco donde
muero y empiezo a existir. Tu perversión es el complemento de la mía, son
nuestros demonios, esos que van a donde vayamos. De ellos no podremos escapar
nunca, NUNCA. Por lo tanto, nos volvemos
infinitos, llenos de algo que no tiene, ni tendrá, explicación.
Me posees, me habitas y te
habito… Cuando dejamos de sumarle importancia y nos entregamos, sin crear
resistencia, llenándome de ti y comenzando a nacer del todo. Y la consecuencia
del todo es la inmensidad misma.
Cuando tu perversión y la mía se juntan,
sucede un hermoso CAOS.
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